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Qivalis: un consorcio de 37 bancos europeos lanza una stablecoin en euros antes de finales de 2026

## Contexto El consorcio Qivalis, que agrupa a **37 bancos europeos, ha anunciado el lanzamiento de una stablecoin en euros antes de finales de 2026. Este proyecto busca desafiar el dominio del dólar digital y reforzar la autonomía financiera de Europa frente a los sistemas de pago tradicionales. Qivalis se inscribe en una dinámica más amplia de creación de monedas digitales de banco central (MDBC) y de stablecoins institucionales, con énfasis en el cumplimiento normativo y la transparencia. ## Detalles clave - 37 bancos europeos participan en el consorcio Qivalis, según CryptoActu. - La…

Un consorcio bancario europeo, Qivalis, que reúne a 37 entidades financieras, ha anunciado el lanzamiento de una stablecoin en euros antes de finales de 2026. Este proyecto se inscribe en una voluntad de reforzar la autonomía financiera de Europa y de ofrecer una alternativa a los sistemas de pago tradicionales, especialmente frente al dominio de las monedas digitales en dólares. Qivalis apuesta por un enfoque institucional, con énfasis en el cumplimiento normativo y la transparencia, en un contexto en el que las monedas digitales de banco central (MDBC) y las stablecoins ganan importancia. Lo que hay que recordar El consorcio Qivalis, compuesto por bancos de países clave como Alemania, Francia, Italia y España, ha revelado su intención de lanzar una stablecoin en euros. Todavía no se ha comunicado ninguna información sobre el nombre de la stablecoin, su mecanismo de colateralización o su dirección de contrato. Está prevista una fase de pruebas a partir de 2025, antes de un despliegue comercial previsto para finales de 2026. El proyecto pretende desafiar la predominancia de las stablecoins en dólares, como USDT o USDC, y promover la adopción de los pagos transfronterizos en euros mediante una solución institucional. A diferencia de las stablecoins descentralizadas, este proyecto se basa en una colateralización garantizada por bancos, lo que podría reforzar su credibilidad ante los reguladores y los agentes económicos. Sin embargo, su éxito dependerá de su capacidad para ofrecer comisiones competitivas y una adopción masiva, frente a soluciones existentes como SEPA o las tarjetas bancarias. ¿Por qué es significativo este proyecto? La aparición de una stablecoin en euros emitida por un consorcio bancario representa una innovación importante en el ecosistema de los pagos digitales. Actualmente, el mercado de las stablecoins en euros está dominado por actores como EURC (Circle) o las versiones en euros de USDC, pero aún no ha surgido ninguna stablecoin institucional. Una adopción exitosa de este proyecto podría impulsar el crecimiento de las stablecoins en euros, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de Europa de las soluciones en dólares. En el plano regulatorio, este proyecto se inscribe en una dinámica más amplia de creación de MNBC y stablecoins conformes con las directivas europeas, en particular el reglamento MiCA. Una adopción masiva podría influir en los reguladores y reforzar la posición de Europa en la carrera por las monedas digitales. Además, este stablecoin podría atraer a inversores institucionales que buscan diversificar sus carteras mediante activos reales (RWA), una tendencia en pleno auge en el sector cripto. Los desafíos a superar Varios riesgos podrían frenar el éxito de este proyecto. En primer lugar, la adopción por parte de los usuarios finales podría ser limitada, sobre todo debido a tarifas elevadas o a una falta de flexibilidad frente a las soluciones existentes. Luego, la competencia ya es intensa, con actores como Circle o Tether que dominan el mercado. Por último, un cambio regulatorio, aunque sea mínimo, podría imponer restricciones adicionales, a pesar de una aparente conformidad con las directivas europeas. Para superar estos obstáculos, Qivalis deberá comunicar con claridad las características técnicas del stablecoin, en particular su nombre, su mecanismo de colateralización y sus comisiones de transacción. La fase de pruebas prevista para 2025 será determinante para evaluar la viabilidad del proyecto y su potencial de adopción.